Beneficios que te aporta esta danza

Al aprender algo, creamos nuevas sinapsis. Cuando estamos ante la maravilla de crear una nueva conexión neuronal somos capaces de abandonar las antiguas conexiones que queremos dejar atrás. Es decir, que si queremos dejar un hábito, no es suficiente con desearlo: hay que crear uno nuevo.


Esta es una actividad creativa y placentera que nos entrena en el hábito del bienestar, aporta un baño químico saludable a todo el organismo.

Esto puede llegar a ser una rutina más en nuestra vida. No hace falta esperar a que un día cualquiera nos sintamos bien porqué tuvimos más “suerte” que otro. Está en nuestras manos mejorar nuestra calidad de vida.


El primer beneficio que nos ofrece esta danza es:

-La mejora en el sistema digestivo, ya que al movilizar la zona del intestino este se activa y se regulariza.

-De la misma manera, quienes tengan problemas con el ciclo menstrual, como irregularidad o dolor durante la regla, obtendrán mejoras a medio plazo.


-Si bien utilizamos y tonificamos la musculatura de todo el cuerpo, es en el tronco donde se centra la mayor parte del trabajo.

-Al fortalecer la musculatura interna abdominal (el cinturón que protege los órganos, también llamado “centro de poder”), se aligera a la columna de la carga excesiva que solemos desplazar hacia la zona lumbar, lo cual nos ayuda a conseguir una postura mejor, más flexibilidad en la espalda y, por supuesto, mayor conciencia y dominio corporal.


-La danza del vientre bien practicada nos da una sensación de alivio en las vértebras lumbares, porqué el movimiento separa el espacio que hay entre ellas en vez de comprimirlo (como sucede cuando sacamos el “culo afuera”).


-Como trabaja directa e indirectamente la zona perineal, es muy recomendable para futuras mamás, así como para la recuperación post-parto y para prevenir o curar la incontinencia de orina.

-La columna, como la principal vía de comunicación del sistema nervioso, es la conexión entre el exterior y los centros superiores, o dicho de otro modo, entre lo externo y lo interno. Los bloqueos en esta zona son exactamente la señal de una mala comunicación con la vida, que pueden mejorarse gracias al movimiento. Rotaciones y ondulaciones nos ayudaran a darnos fluidez, a acercarnos a las respuestas correctas.

– Por lo que respecta a la mente, desarrolla la concentración y la coordinación, ya que exige un trabajo simultáneo: mientras que la cadera sigue los ritmos, el torso y los brazos acompañan la melodía.


El movimiento afecta al pensamiento. La rutina nos propone el sedentarismo o los movimientos repetitivos, según sea el trabajo que realicemos.

Los mismos grupos musculares activándose una y otra vez repercuten en el pensamiento como un incesante repetir de imágenes y frases sin cambio. Las mismas respuestas, las mismas elecciones.

Al sumergirse en el fluir del movimiento, la mente alcanza el estado de reposo necesario para crear nuevos caminos en nuestro pensamiento.


-Lo más sorprendente, referente a las emociones, es descubrir que podemos mover el torso. Fuera de este arte, el pecho, que es el centro de nuestras emociones (donde se encuentran los chacras de lo afectivo y lo expresivo), prácticamente no se usa. Me atrevo a decir que cada día que pasa se usa menos. Así nuestra caja torácica, los pulmones, el corazón, no se expanden, y la musculatura está inactiva: ¡Definitivamente nuestras emociones no se mueven como realmente podrían hacerlo!