EL PÚBLICO QUIERE SER TESTIGO, no cliente.

Alguna vez te has preguntado que es lo que el público quiere ver?

En este post te cuento lo que descubrí bailando en la calle.

Me resultaba cada vez más difícil lograr hacer un círculo de público para comenzar mi actuación de Danza Oriental.

Por mucho que me esforzaba la cosa iba a peor. Perdía mucho tiempo hasta comenzar a danzar y eso me hacía perder dinero, porque al final de la noche había hecho menos pases y menos gorra(que es como decir menos caja).

Empezaba a ser angustiante porque en todo lo demás me estaba superando día a día:

-controlaba cada vez más los movimientos

-terminaba menos cansada  

La gente me lo devolvía pagando más y se despedían alegres.

Pero me costaba mucho empezar.


Te explico: la gente sale a cenar o a pasear en las noches de verano y yo estaba en una esquina con un amplificador y una alfombra con mi traje de Tribal Fusión.

Tenía que lograr que unos cuantos se paren a mirar y así el resto de los paseantes paraban también. Una vez que tenía unas cincuenta personas, comenzaba el número de Danza, que duraba unos quince minutos.

La gente aplaudía, llenaba la gorra (bueno, casi siempre se llenaba) algunos se quedaban a saludarme o hacerme preguntas y yo ya estaba preparada para la siguiente función


Me sentía ridícula tratando de que se paren a mirar….les hablaba. Me ponía a hacer shimmies...Era desesperante.


Pero un día me traían los demonios. No me acuerdo porqué pero tenía una mala ostia que no me aguantaba ni yo misma.

Hice mi primer intento para formar el círculo de público. Ni caso.

Ellos olían mi mal humor, creo, y sabiamente me ignoraron por completo.

Me di cuenta de la situación: esa noche se trabajaba poco y mal.

Así que como ya estaba todo perdido, me puse a hacer unos estiramientos y posturas de equilibrio para que el mal rollo que traía no se me quede agarrado a los huesos.


Cambié la respiración y logré fácilmente aguantar mi peso con las manos ,la cara muy cerca del suelo, hice la cobra, la montaña….los estiramientos de rutina que suelo hacer son posturas de yoga.


De pronto termino una postura y miro a mi alrededor: había una multitud mirando mi ridícula secuencia!

Lo primero que pensé: que cabrones!Ahora que me olvido de vosotros estáis todos pendientes, pero hace un rato os escapabais!Grrrrr!!!!


Por supuesto que en ese mismo momento comencé rápido el número y salió redondo(a pesar de que la calle tenía pendiente y en todas las canciones terminaba desplazándome hacia la izquierda).

Pero me paré a pensar en todo esto...


Estamos saturados de ofertas. Todo está pensado para que compremos algo. Todos quieren venderte algo. Estamos con la guardia alta, bloqueando mensajes que te dicen : “comprame comprame”. Estamos bien hartos. Hombre ya.


Así que cuando te pones a bailar y quieres venderte, y estás con la cantinela interna: “mira que guapa,mira que bien que bailo” la gente huye despavorida.

Te ven venir a la legua y salen corriendo.


La gente, tu y yo, queremos ver algo único, un instante de magia. Algo fuera de la rutina.

El público quiere ser testigo de algo irrepetible, quiere estar ahí para sentir parte de esa magia en sí mismos.


Cuando yo me paraba intentando que vean mi actuación los espantaba.Era como la vendedora del mercado gritando -“que me lo quitan de las manos”.Ellos no querían ni mirarme, para que no les venda nada.


En cambio aquel día que hice mi rutina para mejorar mi estado de ánimo, se sintieron intrigados y observaron esa transformación.

Se dieron perfecta cuenta de que no hacía posturas raras para que me miren, sino que me movía algo interno. Una necesidad.


Cuando bailas y estás pensando:: “ojalá les guste como lo hago”, “espero que este traje nuevo me quede bien”, o cosas por el estilo, eres una vendedora del mercado.

Estás pidiendo por favor que miren lo que haces.


En cambio si sales a bailar para transformarte de un modo u otro, eres una maga/bruja haciendo encantamientos.

Transformas la quietud en movimiento, mutas un estado de ánimo, cambias el movimiento cotidiano en uno completamente distinto, sujeto a otras leyes y otros tiempos.


Y todos, absolutamente todos queremos algo que esté fuera de lo cotidiano. Lo necesitamos.


Si te mueven esas motivaciones tú lo único que tendrás que hacer será concentrarte en transformar algo y la gente se quedará mirando atentamente, vendrán hacia ti sin preguntarse por qué.


Vendrán a ser parte de una especie de ritual, a ser testigos, pero no clientes.

Te cuento que a partir de esa noche, me enfoqué en mi entrenamiento cada vez que quería que la gente se pare a mirar.

Un día estiramientos, otro día una secuencia de crótalos o un paso que hacía ver que era difícil….y FUNCIONÓ!



CONSEJO

Te invito a que realices pases mágicos en escena. Cuando haces una actuación normal, en un teatro por ejemplo, no tendrás que conseguir que la gente se pare a mirar. Pero querrás que estén atentos y no mirando el móvil...verdad?


Entonces el consejo te vale de todos modos: Transfórmate!

No tiene que ser algo muy grande. Tampoco eres el protagonista de La Metamorfosis.

Bastará con que cambies las sensaciones del movimiento, o que te sientas como un animal en particular, o como un elemento

Transfórmate de lenta en rápida y viceversa. De mujer árbol a mujer locomotora, da igual.


Gracias por leerme hasta aquí...de verdad.

Estas son las cosas que no puedo contar en la sobremesa de mi casa.

Me echarían si lo hago. En serio.


Solo puedo compartir esto con gente como tú, que ama la danza y todo lo invisible que pasa entre el público y una bailarina.

Apúntate y descarga tus regalos para bailar y enseñar mejor.