Y TÚ…QUE TIPO DE PROFESORA ERES?

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Es horrible la sensación de rechazo.

Sería hermoso poder agradar y que todas quieran ir a tus clases.

Hermoso e imposible.La cosa no funciona así.

Que vas a ser buena profesora para unas personas y que con otras no podrás conectar ni transmitirles lo que sabes.


Olvídate de gustarle a todas las candidatas que pasan por tus clases de danza. Ten la confianza de que llegaran las alumnas justas y con las que podrás hacer una excelente colaboración.


Lo importante es definir de qué manera enseñas lo antes posible y que ésa sea tu “marca personal” .

No importa cuántas profesoras de danza existan en una ciudad, porque cada una va a atraer a un tipo de gente en particular.

Créeme: si fueras la única profesora en tu ciudad es posible que tuvieras casi la misma cantidad de alumnas que tienes ahora.

Tú eres un imán para cierto tipo de gente, que busca unas cosas que tienes. Que  conecta con tu particular manera de hacer las cosas.

Y por dónde empezar a definirse?


Una buena manera es preguntando a tus alumnas qué es lo que les llega de ti, cual es el motivo de que elijan tus clases….

Otro factor a tener en cuenta es, sinceramente: cómo te gusta aprender?

Necesitas tener el mapa de acción claro en tu cabeza antes de ponerte en movimiento?

Te gusta que te expliquen los pasos a seguir?


Pues probablemente seas una profesora que transmite mucha claridad y seguridad.Tus alumnas tendrán la sensación de controlar lo que hacen y sentirán confianza en lo que están practicando.

Tienen la sensación de entender completamente cada movimiento o paso, y no se agobian porque vas ampliando la información poco a poco.

Por otro lado saben que tu eres exigente y tienes una expectativa muy clara hacia ellas.




En cambio….


Te gusta que te lleven al límite de ti misma para que tu mente se anule y así solo llegues por intuición al movimiento?

Te gusta no saber muy bien de qué va la cosa, para así no poder anticiparte y desconocer tus propias respuestas?

Entonces, apuesto a que tus alumnas perciben tus clases como una aventura. No son del todo conscientes del camino que recorren y solo pueden entenderlo cuando miran hacia atrás en el tiempo.

Se sienten impulsadas por ti, y más que tener confianza en lo que hacen tienen confianza en sí mismas.

Parece que no les exiges gran cosa, pero en el fondo saben que lo que esperas de ellas es que corran riesgos.



Los caminos del aprendizaje son sorprendentes y todos son válidos, siempre y cuando te lleven a la experiencia del movimiento,claro.

Por eso respeta profundamente los distintos mecanismos que tengan tus alumnas.

Es muy curioso como algunas de ellas que están acostumbradas a un sistema de aprendizaje se dan cuenta que necesitan (para encontrar un tipo de equilibrio interno) ser expuestas al sistema que les resulta más incómodo.


CONSEJOS




1- Define tu manera preferida de enseñar y profundiza en ello. Ten tus rutinas de ejercicios específicos en los que te sientas muy cómoda dándolos en clase. Tienes que estar tan familiarizada que seas capaz de adaptarlos según las circunstancias y posibilidades de tus grupos.



2- Ten compasión por las chicas que estén en tus clases y están haciendo un esfuerzo por amoldarse a tu manera. Ahora que tienes muy clara tu manera de enseñar, ocupa una pequeña parte de la clase a usar el método que te gusta menos.


3- Nunca mezcles. Cuando tus alumnas usan el lado racional sumado al físico, no les exijas que sean creativas.

Cuando pidas una improvisación ahórrales  los cálculos matemáticos.Deja las cuestiones más técnicas para otro momento.


El trabajo simultáneo de los hemisferios (el lado derecho del cerebro se encarga de lo creativo y el izquierdo de lo racional) se consigue poco a poco, es muy agradable. En cambio si lo fuerzas las chicas tienen la sensación de no haber conseguido concentrarse en nada).


Te aseguro que cuanto más te aclares respecto a cómo prefieres enseñar y estés cómoda con eso, más se va a afinar la relación con tus alumnas.

Sobretodo porque se quedarán contigo las que se sientan a gusto con  tu manera y podrán aprovecharla al máximo.



No existe una profesora universal, así que relájate, ni lo intentes.

Asume que, por sobretodo, eres buena enseñando de la manera en la que disfrutas aprendiendo.

Y tú cómo enseñas?​


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