IMPROVISA SIN PARECER IMPROVISADA

Improvisa sin parecer improvisada56kb

Quiero hablarte sobre IMPROVISACIÓN


Quiero que le pierdas el miedo a la improvisación, que te sientas segura improvisando. Que sea una herramienta con la que puedas contar, además de tu trabajo coreográfico.


Para nada voy a desmerecer la importancia de una coreografía.

Es igual de maravilloso bailar una cosa (impro) como la otra(coreografía); pero he visto en los camerinos demasiada gente sufriendo por tenían que improvisar, como si se tratara de una tortura.


Es hermoso improvisar: no saber qué es lo que va a pasar; no saber qué va a sonar. Y sea que bailes con músicos en vivo o no (en otra entrada te voy a hablar de los trucos que necesitas para bailar con música en directo) puedes disfrutar y mejorar tu danza entregándote a lo desconocido.


Quizás un día vas a hacer tu presentación y te encuentras que el escenario no es lo que esperabas y no puedes hacer tu coreografía ahí, tienes que hacer otra cosa; puede ser que en un espectáculo las bailarinas que salen antes que tú hacen un trabajo muy parecido al que llevas preparado(o muy diferente) y te apetezca hacer otro número; puede pasar que prepares algo con un estado de ánimo y el día de la presentación tengas otro muy distinto y te apetezca bailar algo más acorde a lo que sientes...pero estás atada a esa coreografía.


Deberías ser libre, completamente libre de poder elegir. No estar casada con una coreografía, ni obligada por una limitación a hacer algo que no concuerda con el momento presente. Me gustaría que te sientas segura a la hora de decir:”No. Voy a presentar una improvisación”.


Si no te ha pasado todavía, te cuento que en una buena improvisación sucede la magia.

La realidad se amplifica.Tu percepción se amplifica.

Todo parece cuadrar perfectamente, no hay nada fuera de lugar. Así sea que en el público a alguien le suena el teléfono, o que pase un gato...da igual: en una improvisación buena, todo es perfecto.El teléfono quedará acorde a lo que haces, el gato va a pasar por dónde no te molesta.


Es el estado que le llaman “DUENDE”. Vas a captar todo sin necesidad de anticiparlo, vas a saber cuando parar sin saber previamente que la música hacía una pausa.


Cuando improvisas bien, tu mente está en un estado tal que sientes el impulso, sigues el impulso, pero no estás pensando qué movimiento vas a hacer después de este.


No estás en el ocho pensando en el camello que vas a hacer después, sino que haces el ocho y no sabes por qué algo te lleva hacia arriba y surge de tu cadera un contracamello... Pero surge de tu cuerpo y no de tus pensamientos.


Cuando improvisas de esa manera, probablemente no seas muy consciente después de todos y cada uno de los pasos que has hecho, pero mientras bailas hay un ojo interno que está atento a lo que está pasando.


Sobretodo: cuando improvisas bien, todo el público está atento a lo que sucede contigo.

Porque estás usando la energía de la gente, la que te aporta la música y toda la energía de tu ser: la física,la emocional y mental...todo eso lo estás haciendo pasar a través de tus movimientos.

Por eso, desde el niño que estaba jugando con la pelota y se detiene para verte, hasta la persona que estaba con el teléfono y lo deja para mirar. Porque lo que tu haces está siendo como un catalizador.


Y si todo esto de la magia  no pasa...igualmente puedes hacerlo bien. Puedes hacer una improvisación que no está al cien por cien, que esté al ochenta o sesenta por cien y la gente te verá bailar correctamente. Vas hacerlo bien, no tiene que ser ningún desastre.Te servirá de entrenamiento si observas que te pasó.


Puede que tu mente no esté del todo presente, pero que de todos modos puedes hacer un buen trabajo.


Nuestro desafío es vaciar la mente.

Si a mi me invitan a meditar y dicen: “deja la mente en blanco” me resulta imposible. No estoy entrenada para eso, no lo entiendo. Colapso porque la mente en blanco no la reconozco.

Pero si me das un ejercicio, puedo enfocar mi mente y acercarme a un lugar de vacío.

Te propongo que cuando salgas a bailar tengas un desafío o un ejercicio, una tarea para que tu mente esté muy ocupada y puedas concentrarte realmente en algo concreto que no sea pensar en tu siguiente paso o movimiento.


A partir de esta idea , las posibilidades son infinitas.


Últimamente mi desafío ha sido salir a bailar lento, porque mi mayor problema es acelerarme. Salgo y hago la mitad de los movimientos  que haría en “piloto automático”.


Puedes salir y pensar qué pasa con la planta de tus pies, cómo sienten el suelo, cómo reciben el peso del cuerpo; puedes salir a bailar enfocada en relacionar dos partes del cuerpo(puede ser entre tu hombro y tu cadera) que se atraen o se repelen….o pensando en tu columna y de qué manera los movimientos nacen de ahí….en tu respiración.


Pero también puedes ponerle fantasía y jugar a que estás bailando y tu público está tan lejos que tienes que hacer los movimientos gigantes; o pensando que tu frente es la espalda, que tienes un traje muy pequeño y te da mucha vergüenza….

Puedes imaginar que en el público hay alguien muy especial que te genera rechazo, o atracción. Que hay un insecto en escena que te está molestando….


Puedes imaginar lo que se te ocurra, esto es infinito.

Juega con esto y además compártelo con otras personas: tus alumnas o tus compañeras de troup pueden aportar muchas ideas más


En el caso de que tu canción sea un poco larga, o de que tu mente sea un poco dispersa(cómo en mi caso) te aconsejo que uses más de un desafío.

Sales con un ejercicio, y en alguno de los cambios de la canción o simplemente cuando te distraigas, cambias de ejercicio.

Eso te puede ayudar por que sostener la concentración en una sola acción todo el rato se te puede hacer complicado.


Siempre está la mosquita en la oreja diciendo : “lo estás haciendo bien?”


La idea es que puedas concentrarte solo en el desafío y luego en el siguiente hasta terminar.


Con el tiempo te vas a dar cuenta de que los ejercicios no son necesarios, pero está bien contar con herramientas para entrenar la improvisación.


Luego serás tan libre que no vas a necesitar nada extra.


Incluso podrás tomar cualquier elemento del ambiente y usarlo para concentrarte, sentirte totalmente libre y sorprenderte de ti misma.


Eso es lo más bonito que puede ofrecerte la improvisación: la sorpresa. Salir de la zona habitual y encontrarte haciendo movimientos, texturas, o cualidades de movimientos totalmente distintas que nunca te hubieras proporcionado a ti misma.


Reserva algunas actuaciones que tengas previstas para improvisar.

No esperes a que surja la posibilidad ...si esperas a que aparezcan, las oportunidades pueden ser muy pocas. Mejor si reservas algunas canciones para salir sin "guión". Y mejor si tienes algún trabajo en el que sales varias veces: pues resérvate uno o dos números para entrenarte.

www.inesdiaz.eu

Ganarás confianza y comenzarás a disfrutar y por sobretodas las cosas vencerás tus límites y te convertirás en una bailarina más versátil. Grandiosa.

Ejemplos:



-Tienes que bailar con una zona de tu cuerpo inmovilizada pero sin que el público se de cuenta.


- Eliges dos puntos del escenario y vas de uno al otro varias veces, pero siempre por diferentes caminos.


-Bailas para alguien imaginario que está en el escenario con quien te peleas o intentas seducir


-Te pica una zona y no te puedes rascar..


-Bailas intensamente concentrada en un solo punto del cuerpo (los pies pueden ser un buen comienzo)


-Tienes alas en vez de brazos


-Tienes raices en vez de pies


-Tus dedos emiten luces


Y una que me encanta:


-Ya eres esa maravillosa bailarina experimentada capaz de expresar todo lo invisible que no tiene palabras.


A improvisar se ha dicho!!!



Apúntate y descarga tus regalos para bailar y enseñar mejor.


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