Sobre mi


La perfección aburre.


Una, porque no tiene mucho de humano.

Y otra, que veo que la gente se queda mediocre tratando de ser perfecta. Va tensa.

Por eso en mi clase no me preocupa que te sepas todos y cada uno de los movimientos y sus nombres. Y te agobies con lo de "hacerlo bien"

En cambio si logras conectar con tu cuerpo y con la música, y veo cómo se enciende el brillo en tus ojos....Eso si me importa. Me importa que disfrutes bailando.

Si vas ganando confianza y te sientes más segura y relajada. Eso me interesa.

El rigor y la disciplina me gustan en dos acciones: ir a clase y concentrarse a fondo en lo que se está haciendo.​





Tampoco tengo mil títulos.

Ahora que lo pienso, cuando comencé a bailar Danza Oriental en 1996 no había​ nada parecido a títulos. Hoy día  brotan en todos los rincones. Cuidado con eso.

Hace muchísimos años que enseño 


De Lunes a Viernes, cada día entre uno y tres grupos.Eso hace un oficio. No te voy a decir que hay días que me quedaría en el sofá mirando el fueguito, pero como no tengo no puedo. No...en serio, aunque me de una pereza enorme o esté de mal humor, una clase de danza siempre siempre siempre me deja mejor que antes. No falla.

Por eso que la gente repite, curso tras curso aunque sea una actividad que no te va a dar más dinero, ni status. Es que, cuando la haces un hábito te sientes mejor contigo misma, y eso termina notándose en todos los aspectos de tu vida. Así que lo que parece simple ocio, al final resulta ser tu combustible.

Hay algunas alumnas  que vienen hace más de 14 años. ¿Por qué? Tendrías que preguntarles a ellas. A mi  me asombra un poco. 


He tomado muchísimas clases con todo tipo de profesoras.Pero la profesora de mi vida,algo así como mi "media naranja del bailar", la conocí hace poco. Mejoró mi danza cuando creía que había llegado a la frontera de mis posibilidades.

¿La moraleja? Que con la ayuda adecuada puedes hacerlo mejor que si estás sola.

Mi profe es polaca y habla raro. Me encanta. La maldita me hace hacer cosas que me cuestan mucho y me dan ganas de salir corriendo.

Te lo comento por si un día te pasa eso conmigo y me odias un poco por las cosas que te pido.

Soy muy feliz aprendiendo, pero siempre hay momentos duros. 

Bailar en público me encanta, pero según.

Si es como en aquel pueblo de Francia en los que la gente nos tiraba espuma en la cara mientras bailábamos no. Hasta había un tipo bastante borracho que se quiso encender el cigarrillo con el fuego que llevaba en la cabeza mi compañera.

Los franceses son raros y las bailarinas hacemos cosas raras​ como encender platos con fuego y bailar con ellos en la cabeza

No hace falta que tú quieras hacer cosas de esas para venir a clase. Solo tienes que tener ganas de que tu felicidad sea más intensa.





Que surja de tu cuerpo y no dependa de si tienes un día de buena suerte.

La alegría puede ser tu rutina.​


Cuando bailo en lugares donde la gente no conserva costumbres violentas del medioevo, si que me gusta bailar en público.

Por ejemplo como cuando trabajé en Serdegna.

Me hice bailarina callejera porque estaba demasiado cansada

Echaba de menos dar clases, en ese momento estaba haciendo un trabajo agotador de temporada.

Además estaba triste porque me había dejado un amor. Eso jode.

Sabía que si no volvía a bailar me marchitaba.


Hay gente que piensa que uno se pone a bailar cuando está alegre.

No han entendido nada.



Te plantas delante de un grupo de gente, vestida con tu traje de danza oriental y percibes aprobación y rechazo. Celos, envidia y admiración a partes iguales.

Rabia, a veces. Hay gente que sufre cuando otro está radiante.

¿Y que haces con todo eso?

Lo transformas .

¿Cómo?

Mira, si bailas regularmente verás que dentro tuyo hay muchas voces reprobatorias.

No sé quién las puso, pero están ahí. Te dicen que no vales, que quien te crees que eres. Que no estás a la altura.

O que si destacas demasiado es porque eres engreída.​

Cosas así.

Sant Gregori, Sils, Santa Coloma de Farners, Vic, Arbúcies

Las que nos dedicamos a esta danza sabemos que con sus movimientos placenteros y estéticos transformas todo ese ácido corrosivo en miel.

Descubres otra manera de verte a ti misma.​

Cuando logras transformar toda esa basura que está en tu interior, tendrás herramientas para hacerlo con la gente que hace lo mismo contigo. Y no te digo que tengas que bailar en la calle.

Te lo digo porque en algún momento te va a pasar. En una entrevista de trabajo, en una cita, cuando llegas a una fiesta...no sé.

De eso se trata la Danza del Vientre: 

​De transformar lo que te frena, ocupar tu lugar sin miedo. De expresarte y conectar con los demás.

Así que no tengo muchos títulos pero me fué bien con lo de Serdegna. 

Una gorra llena de billetes y monedas cada día a mi me vale como titulación.

La gente cuando me dice: - "me ha emocionado verte bailar". Eso también me vale.

Hay días de mucha suerte en los que la danza se transforma en una experiencia mágica

De pronto te "haces una" con el público y todos compartimos la misma consciencia. Nos vamos a algún lugar que no tiene nada de cotidiano, pero que al mismo tiempo es tan sencillo que te conmueve.

​Y como suele pasar cuando te sientes vibrante y con el cuerpo feliz, conocí a otro gran amor. Pero esa ya es otra historia.

Lo que te estaba diciendo...

Que no tengo títulos pero soy madre. Queda pasado de moda. Pero en mi vida profesional resultó ser un catalizador. 

Cuando de tu danza depende la comida de tus hijos...

​No tienes otra alternativa que bailar bien. Lo haces y punto.

Hubo momentos tan complicados que lo único que tenía yo para no explotar de desesperación era la danza.

Por eso te lo cuento.Por eso, y porque lo tenía complicado para ensayar. Solo practicaba los dúos y los números grupales. Y con los niños correteando por ahí.

Eso me obligó a improvisar.

Y ahora esa es mi especialidad.

Enseño diferentes maneras de improvisar de modo que ni tu madre lo note. Pero tienes que tener coraje. Ganas de aventura.

Soy argentina y hablo como terapeuta, pero no lo soy.


Tú tranquila, en clase casi nunca doy la lata.​

Lo bueno es que puedes probar mis clases y si no te gusta o no puedes continuar, te das de baja y ya está. No pierdes el dinero de la matrícula porque no hay.

Confío en que si te apuntas lo haces con compromiso, que no vas a tontear con tu tiempo ni con el mío.​


Vienes y pruebas para ver si congeniamos. Si bailamos juntas un rato, lo veremos las dos.

Luego tomas la decisión. En ese orden

Todos pensamos y decidimos mejor después de movernos. Bailar nos hace mejores.

Da igual si quieres perfeccionar o si es tu primera vez.

Hay un grupo para ti:



DÓNDE ENCONTRARME-CURSO 2018/19

  • Lunes
  • martes
  • miércoles
  • jueves
  • viernes

de 17:00 a 18:00 - Iniciación

C.C. La Marfá-

GIRONA

Inscripciones y precio en la web del Ayuntamiento​

Actividad SE17060

de 19:30 a 20:30 -Iniciación

Zenda Dansa

VIC​

​Mòbil +34 678 35 94 95

Actividad Quincenal​

de 20:35 a 22:00

Técnicas de Improvisación

Zenda Dansa​

VIC​

​Mòbil +34 678 35 94 95

Actividad quincenal​

DEJA DE DARLE VUELTAS, Y PRUEBA UNA CLASE

La única manera de saber si es para ti, es bailando. Si no te gusta no vuelves. Así de fácil.

No te quedes esperando a la felicidad. Sal a buscarla. Baila.

Rellena el formulario y pruebas una clase.​

Encuentro de profesionales de la Danza Oriental